La vuelta a la oficina tras la pandemia
Con la vuelta a la oficina tras la pandemia de COVID-19, ha quedado claro que los espacios de trabajo ya no satisfacen las demandas de las personas ni de las nuevas formas de trabajar. ¿Qué aportación pueden hacer la neurofisiología y la psicología medioambiental a la definición de un nuevo modelo de oficina?
Sophie Schuller. En la actualidad, los estudios sobre el trabajo se basan predominantemente en encuestas de autoevaluación que, a pesar de su frecuencia, ofrecen una visión limitada y redundante de cómo afecta nuestro entorno a la salud y el bienestar. Estas encuestas son intrínsecamente subjetivas, ya que los individuos a menudo pueden malinterpretar sus experiencias y gran parte de lo que realmente debería medirse pasa desapercibido. [...]
Los campos de la neurofisiología y la psicología medioambiental pueden mejorar significativamente nuestra comprensión de cómo nos afectan los entornos de trabajo. Las mediciones neurofisiológicas proporcionan una evaluación más objetiva de la dinámica del espacio de trabajo al centrarse en valores médicos establecidos, como la frecuencia cardiaca y la respiración. [...] Comprender cómo los aspectos del entorno laboral pueden afectar a estas funciones puede ayudar a crear un espacio de trabajo más saludable. [...] No obstante, la neurociencia por sí sola no es exhaustiva y el diseño no es el único factor determinante. Es crucial ayudar a las personas a comprender y reconocer sus propias necesidades físicas y su comportamiento para obtener el máximo rendimiento de un espacio. Es justo en ese punto donde la psicología medioambiental puede desempeñar un papel crucial.

Diferencias neuronales entre el teletrabajo y el trabajo presencial
En un modelo de trabajo híbrido y a distancia, pasamos mucho tiempo colaborando a través de herramientas digitales, mientras que la oficina sigue siendo el único espacio físico de trabajo. ¿Cuáles son las diferencias neuronales entre la colaboración a distancia y la colaboración y el trabajo cara a cara?
S.S. Los humanos tenemos la necesidad neurológica de estar con otros. Aun cuando ya no estemos sometidos a la amenaza de depredadores, nuestros cerebros están configurados para hacernos sentir más seguros en grupo. Las interacciones sociales estimulan la liberación de oxitocina, que fomenta los vínculos y la confianza, y de endorfinas, que mejoran el estado de ánimo y el bienestar. Por el contrario, cuando estamos solos, nuestro cerebro se pone en alerta y pierde la función de las neuronas espejo, unas células especiales que se activan cuando realizamos u observamos acciones. [...] Cuando colaboramos en línea, alrededor del 70% de nuestro aprendizaje social y de la actividad de las neuronas espejo se ve afectada, por lo que nos perdemos todos estos factores de desarrollo sutiles pero cruciales. [...] No obstante, para algunas personas, en particular las que padecen discapacidades o trastornos neurodivergentes, el teletrabajo puede ser beneficioso. [...] Tanto estar juntos como separados tiene sus ventajas dependiendo del individuo. [...]

La importancia de los sentidos y el movimiento
Usted ha señalado que la falta de fascinación, belleza y estimulación sensorial en las oficinas dificultan la creatividad, la atención y la resolución de problemas. ¿Podría explicar las razones de esto y dar algunos ejemplos de los efectos?
S.S. Nuestros cerebros no están diseñados para los extremos. Para favorecer un funcionamiento óptimo del cerebro, necesitamos garantizar un equilibrio entre la dedicación y el descanso, la fascinación, la alegría y la inspiración. Sin embargo, las oficinas se caracterizan a menudo por un minimalismo descarnado o un carácter clínico, con una iluminación cruda y un diseño más bien pragmático. [...] Al introducir elementos de diseño que nos hagan experimentar belleza, alegría o fascinación, ya sea de forma consciente o inconsciente, el cerebro se ajusta de forma positiva para rendir eficientemente.
Consideremos el uso de plantas como ejemplo de diseño biofílico. La conexión con la naturaleza es beneficiosa porque las plantas, con sus millones de fractales, proporcionan patrones geométricos complejos que tranquilizan al cerebro. [...] Estos efectos son en gran medida inconscientes, lo que subraya la importancia de las mediciones neurofisiológicas para comprender los efectos de los entornos de trabajo sobre la salud y el bienestar.
Aparte de elementos como los colores y las formas, ¿qué otros aspectos sensoriales del diseño de la oficina (por ejemplo, la acústica, la calidad del aire, la iluminación) tienen un impacto en la cognición y el bienestar?
S.S. Aunque a menudo se hace referencia a la calidad del ambiente interior, como la luz, el sonido y el olor, algunos de los aspectos más críticos y pasados por alto son la propiocepción (el sentido de la posición y el movimiento del cuerpo), el sentido vestibular (el sentido del equilibrio y la orientación espacial) y la cinestesia (el sentido del movimiento). El cuerpo humano está diseñado para moverse, no para estar sentado ocho horas al día. [...] Una parte importante del sistema nervioso se encuentra en la columna vertebral. Estar sentado todo el día comprime la columna, lo que provoca una vasoconstricción y un aumento de la presión sanguínea. Esto, a su vez, aumenta el ritmo cardíaco y desencadena la liberación de cortisol y otras sustancias químicas proinflamatorias, creando estrés fisiológico. [...]

La importancia de la belleza
Su formación hace hincapié en la importancia del movimiento, el tacto y la orientación espacial para la percepción. ¿Cómo podrían incorporarse mejor estos elementos a la oficina para crear experiencias más físicas?
S.S. Las oficinas modernas se diseñan a menudo para que sean lisas y resulten fáciles de limpiar, por motivos meramente presupuestarios. El resultado es un entorno homogéneo, estéril, clínico. Sin embargo, una parte importante de nuestro sentido del espacio proviene de cómo se «sienten» las cosas, tanto física como metafóricamente.
La experiencia háptica implica el contacto con nuestra piel, ya que envía señales al cuerpo y al cerebro que provocan ajustes (un asiento duro), reacciones (dejar caer una taza caliente) o evocan recuerdos (la sensación de un sillón mullido en un día lluvioso). [...] En los espacios de trabajo actuales rara vez se ven bellas mesas hechas a mano, balaustradas ornamentales o cornisas decorativas. Reintroducir la artesanía y la variedad táctil puede mejorar significativamente los espacios de oficina.
Basándose en su investigación, ¿qué principios básicos recomendaría para diseñar oficinas que apoyen mejor las necesidades humanas, el bienestar y la función cognitiva?
S.S. Para diseñar ese tipo de espacios, necesitamos reconocer nuestra humanidad. Las oficinas suelen diseñarse buscando la eficacia a través de la homogeneidad, pero las personas somos dinámicas. No siempre podemos diseñar una oficina perfecta para todos, pero podemos crear espacios que respeten la naturaleza humana. Como psiconeurofisióloga, creo que debemos empezar por el cuerpo y tener en cuenta también procesos fisiológicos como el descanso, el sueño, la menstruación, la lactancia y el movimiento. [...] La belleza y la alegría también parecen fuera de lugar en la oficina, sin embargo el trabajo es un lugar de pasión, aprendizaje, autodesarrollo, orgullo y camaradería. [...] En un mundo centrado en la productividad y la rentabilidad, incorporar la belleza a la oficina es esencial.
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